La misión de SAL es ser testimonio de que es posible construir un mundo en el que todas las personas vivan dignamente y ser cauce para la participación de todas aquellas que desean vivir la solidaridad auténtica con la que se edifica.
La visión de SAL es la transformación de las estructuras sociales, políticas y económicas que sustentan y acrecientan la injusticia, la desigualdad, la exclusión y la lucha por el cambio de los valores culturales que sostienen esas estructuras, a través de la educación para el desarrollo, la incidencia política y promoción del voluntariado.
Los valores de SAL son los siguientes: la solidaridad, dedicar tiempo de una forma altruista, la justicia, identidad cristiana, transparencia en el trabajo, tolerancia, ponerse al servicio del otro, sencillez en sus acciones, equidad y la justicia social.